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“Tú no deseas sacrificios; de lo contrario, te ofrecería uno. Tampoco quieres una ofrenda quemada. El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.” (Salmo 51:16-17, NTV)

¿Alguna vez ha perdido algo de gran valor personal? Si la repuesta es, “Sí” ¿cuánto tiempo dedicó a buscarlo? Cuanto más valoramos algo, mayor es nuestra búsqueda. ¿Ha pensado usted en que es lo que Dios valora? Como Dios nunca pierde nada, ¿qué tiene que encontrar?

Sabemos que el deseo de Dios es vivir en una relación compartida con Su pueblo. Esta idea nos sirve para recordarnos del gran amor de Dios por un compañerismo genuino.

Dios está buscando a personas que reconozcan su vacío espiritual. Él quiere llenar este vacío con Su presencia perfecta. Dios no está buscando títeres espirituales pero Él sí está buscando a vasijas vacías. Él no está buscando grandes artistas, pero Él sí está buscando un corazón listo para hacer Su gran obra.

Dios está buscando a los que quieren seguir Sus caminos y adorarlo en espíritu y en verdad, “Los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a los que tienen el corazón totalmente comprometido con él” (2 Crónicas 16:9, NTV).

¿Está su corazón quebrantado y vacío hoy? Cuando usted peca, ¿le molesta profundamente? ¿Lo trae al arrepentimiento? Arrepentirse significa un cambio de dirección. Si usted no deja que Dios trate con su pecado, no está quebrantado. Si este es el caso, no espere una experiencia espiritual muy fructífera. La santidad personal precede al compañerismo auténtico.

¿Está listo para vivir una vida de santidad personal? Pablo le suplicó a los creyentes en Roma, “Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios” (Romanos 12:1, NVI).

Su pecado debe dirigirle hacia el Salvador. Primeramente, remueva todo aquello en su vida que lo sigue llevando al pecado. Segundo, prepárese para amar y adorar a Dios como nunca antes. Dios sigue buscando corazones que están quebrantados y vacíos para llenarlos.

Repase:  Abra su Biblia y lea 2 Crónicas 16:9 y Salmo 51:1-19

Reflexione:  Considere lo siguiente: ¿Cómo puedo demostrar un corazón quebrantado y vacío ante Dios?

Responda:  En oración, pregúntese, “Señor, ¿qué debo cambiar a la luz de estas verdades? ¿Cuáles pasos debo tomar?”

Un Devocional de nuestro libro, Andando con Jesús.